El negocio de la donación de sangre
Encontrar donadores aptos duplica la dificultad, pero favorece a los que ganan dinero donando.
Irene Escobedo López
Todavía no amanece y en el banco de sangre del Hospital de zona número 1 del IMSS de Zacatecas ya hay tumulto. La desesperación invade a todos, pacientes y candidatos a donadores. Falta orden.
Hoy como todos los días en este hospital, sólo se otorgarán 30 fichas para igual número de donadores. No serán suficientes lugares para atender a todos.
Muchos de los donantes deberán regresar a casa -los que vienen de lejos como los que llegan de cerca- para volver a intentarlo después.
En el hospital hace falta sangre y donantes, la atención a tantos pacientes Covid ingresados, está dejando al banco de sangre vacío, a la institución sin insumos.
En la sala de espera y en los pasillos hay toda clase de personas, personajes e historias. Muchos son voluntarios, casi siempre familiares y amigos pero también hay mercenarios que sin pudor se dedican a comercializar con la donación de sangre.
Contactarlos no es difícil. Ellos mismos se encargan de llegar al cliente atendiendo anuncios impresos y mensajes en la radio donde se solicitan donadores.
La negociación comienza en 6 mil pesos por ½ litro de sangre. (Incluye traslados locales) hay quién acepta 500 o mil pesos. El donador se encarga de llevar un litro de agua y una barra de chocolate requeridos para ingerir antes de iniciar con la donación.
“Conmigo no va a batallar: puntualidad y la garantía que mis resultados son confiables”, ofrecen los mercenarios.
Conocen de memoria los esquemas y la frecuencia permitida de las donaciones: “cada 8 semanas sangre, cada dos semanas plaquetas por aféresis y doble rojo cada seis meses”. Pero no lo respetan.
“Esto es como los (diez) mandamientos nos los sabemos pero igual hacemos como que no -risas-. Si hay pago vengo, pero esto, (la frecuencia de la donación) es hasta donde uno se sienta bien”, dice un ‘vendedor anónimo’.
Debido a que la información es confidencial y no se comparte, para los bancos de sangre no es posible diferenciar a los donadores desinteresados de los clientes frecuentes que reciben un pago por ‘el favor’.
La atención a tantos pacientes Covid hospitalizados, está dejando los bancos de sangre vacíos.
Mientras tanto en la concurrida sala del primer piso del instituto, las quejas abundan –son mamadas. -Grita un usuario para llamar la atención del personal de recepción (que para estas alturas ya ha olvidado la cortesía y responde con cierta hostilidad).
La mayoría de donantes llega a las 5.30 de la mañana; permanecerán en ayuno por horas, mientras se define primero, si lograron un lugar y después si son aptos para la donación.
Los que llegan desde los municipios más alejados de Zacatecas o desde el norte de Jalisco preguntan si es posible donar desde algún hospital foráneo -buscan evitar regresar o pagar doble al vendedor-. No será posible.
Para los treinta donantes que logran un lugar nada está garantizado. En el siguiente filtro se reducirá aún más el número de donadores. No todos son aptos. No es sólo cuestión de compatibilidad.
Algunos de los requisitos son:
Ser mayor de edad y menor de 65 años, no haberse hecho cirugías en los últimos seis meses, no haberse realizado tatuajes o perforaciones en menos de un año y además no haberse vacunados en los últimos 30 días, ni haber consumido bebidas alcohólicas en las 48 horas anteriores.
Para detectar a un donador sano, sirve algo más que un cuestionario: una prueba de sangre.
Encontrar donadores es difícil. Que sean aptos duplica la dificultad, pero favorece a los que ganan dinero donando.
.Las horas transcurren y el jefe de sala decide dar más lugares para donación. Los primeros aceptados habrán concluido el proceso alrededor de las 11 de la mañana. Los demás a la una.
Para todos los donadores al final de su sesión, hay un lonche cortesía del instituto y un paciente más que tendrá acceso a una intervención quirúrgica y muy posiblemente algunos cientos de pesos menos en su bolsillo que estarán en la cartera del donador.