Cuestión de conciencia social
Jaime Santoyo Castro
Los acontecimientos trágicos en nuestro país, como han sido los temblores, explosiones, incendios, inundaciones, accidentes diversos, etc., han hecho que emerja una expresión de solidaridad sorprendente, en la que unos a otros, gobernantes y gobernados, y gobernados entre sí, se dan la mano para apoyar y resolver de mejor manera el problema; sin embargo, extrañamente esta conducta solidaria no se ha visto reflejada en el acontecer de la Pandemia del COVID-19, pues se nota la carencia de una acción conjunta entre sociedad y gobierno, de medicina preventiva, para evitar que se sigan desdoblando los contagios en forma alarmante.
Las medidas sanitarias que las autoridades han establecido, tales como el uso de cubrebocas, la recomendación de no salir, la sana distancia, el lavado constante de manos, la prohibición de realizar reuniones, fiestas y conglomeraciones, el cierre de negocios, el uso restringido de transporte público, etc.; no han funcionado correctamente por falta de cohesión social, y por ello se siguen incrementando los casos de contagio y el número de muertes. Ninguna medida, por contundente que sea, establecida desde las instancias gubernamentales, va a funcionar si no logra entrar en la conciencia de la ciudadanía.
Hay gente en la calle sin cubrebocas, que incluso se molesta si alguien les indica que se lo pongan; hay reuniones y fiestas, sin considerar el riesgo que corren los asistentes; la gente sale a hacer compras o a pasear sin los cuidados debidos, etc. Es decir; la población menosprecia las medidas establecidas por la autoridad, pero no toma conciencia que su conducta le puede dañar a sí misma o a muchos terceros que sí cumplieron con las medidas de cuidado y cuando resultan con la enfermedad, le reclaman airadamente atención a la autoridad a la que no le hicieron caso.
Esto que estamos viviendo no es cuestión imputable sólo a la autoridad. ¡¡Es responsabilidad de todos!!
Todos los integrantes de la sociedad; hombres, mujeres, jóvenes, niños, amas de casa, trabajadores, patrones, jóvenes, maestros, alumnos, comunicadores, comerciantes, profesionistas, etc., etc.; cada uno debemos convertirnos en vigilantes de que los demás cumplan las medidas de prevención y llamarles la atención públicamente si no lo hacen. No se lo dejemos a la policía. No hay policías suficientes a para atender tanto caso de indisciplina; pero número suficiente de ciudadanos responsables sí lo habemos. ¡¡Tenemos la palabra!!
*Fotografía: Cuartoscuro*