8 de marzo: la lucha global de las mujeres por igualdad y justicia
Por Irene Escobedo
En México, salir a protestar significa enfrentar hostilidad, autoridades agresivas y obstáculos físicos.
En el Día Internacional de la Mujer, desde todos los rincones del mundo, hoy se hace visible la lucha por la justicia, la igualdad y los derechos de las mujeres.
En marchas, manifestaciones y protestas se exponen las necesidades presentes en los diferentes contextos en los que se desarrollan las mujeres en cada país.
En España, históricamente las mujeres han salido a las calles bajo una misma exigencia: igualdad y justicia. Portan lemas como «Feministas, antirracistas», abarrotando calles principalmente de la capital del país. En la península ibérica, las manifestantes tratan de evidenciar con su eslogan que el origen, la etnia y hasta la clase social influyen en el grado de opresión hacia la mujer.
En Francia y Brasil, la defensa de los derechos de las mujeres se reclama en protestas y consignas en las que piden un alto a la violencia machista.
En el caso de Francia, el machismo se interpreta como una especie de violencia sistémica que está presente principalmente en el ámbito doméstico. En el caso de Brasil, se trata de una forma de machismo considerado casi letal, catalogado a nivel de crisis humanitaria. Se estima que en ese país ocurren diariamente un promedio de cuatro feminicidios.
Las mujeres norteamericanas, por su parte, salen a las calles defendiendo su derecho al aborto y exigiendo igualdad salarial. En los Estados Unidos, recientemente se ha implementado una prohibición al aborto casi total; 17 estados no lo aprueban. Además, respecto a la brecha salarial, en la actualidad las mujeres norteamericanas tienen entre un 15% y un 20% menos ingresos por salarios respecto a los varones.
El de México es posiblemente un caso particular en el mundo. Las mujeres salen a expresar su desacuerdo con la violencia, la inseguridad y las desapariciones, generando críticas por el ambiente poco pacífico de las marchas.
Las mujeres mexicanas reclaman el estar expuestas continuamente a la impunidad y al miedo persistente provocado por oleadas de violencia, abusos, hostilidad y feminicidios, con impacto en la salud emocional, limitaciones de acceso a oportunidades y recursos económicos suficientes, aspectos que amplían la necesidad de mayor justicia social y de igualdad de género.
Cabe destacar que entre enero de 2018 y diciembre de 2024, más de 2 mil 322 mujeres y niñas fueron reportadas como desaparecidas en México. Además, hay más de 100 mil hogares donde una madre llora la ausencia de un hijo o esposo. Las desapariciones forzadas son una crisis que lastima a las mujeres mexicanas.
Pero salir a exponer violencia, desigualdad e injusticia ha significado también para las manifestantes mexicanas enfrentarse a escenarios hostiles, autoridades cada vez más incisivas y blindajes con vallas metálicas «para evitar enfrentamientos y daños al patrimonio», por parte de una multitud que entiende que sus derechos de género se vulneran cada vez que ocurre un feminicidio, que la violencia las alcanza todos los días en su entorno inmediato, mientras desde la óptica oficialista el país está en calma.
El drama de las mujeres periodistas
Mientras el 8 de marzo transcurre entre pancartas, consignas y lucha de poder, otro grupo de mujeres, 73 periodistas, permanecen en prisión debido a que cubrían diversas manifestaciones y protestas o fueron acusadas de propaganda contra el sistema en sus países de origen.
De acuerdo con información de Reporteros Sin Fronteras, entre otros casos, hay 21 mujeres periodistas prisioneras en China, 12 en Irán, 10 en Birmania, 10 en Bielorrusia y 4 en Vietnam y Turquía.
Marzo 8, vandalismo o reivindicación
En la ciudad de Zacatecas, la marcha del 8 de marzo de 2025 significó un daño al patrimonio arquitectónico en el 95% de los monumentos y edificios históricos. Situación similar se presenta en el resto del país, donde instalaciones gubernamentales, religiosas y comercios quedan expuestas a severos daños producidos de manera intencional por algunas manifestantes que buscan desafiar las normas y estructuras de poder establecidas, respaldadas en la invisibilidad provocada por las injusticias, la frustración y la necesidad de reivindicación.
Es importante destacar que la mayoría de las manifestantes de México y el mundo buscan reivindicar de manera pacífica cada 8 de marzo sus derechos y aspiraciones.