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40 años, un paso hacia la madurez del Festival

Por Irene Escobedo

Muy cerca ya del festival cultural en su edición número 40, es indudable la dedicación y el propósito que se le está inyectando al evento. Esta edición será fundamental para la consolidación de una de las muestras culturales más trascendentes del estado que, sin embargo, no ha logrado consolidar su impacto a nivel nacional.

Su público, conformado principalmente por zacatecanos, lo ha mantenido como un festival de gran afluencia y aceptación; sin embargo, la tibieza y los pocos recursos que se le han impreso en otras ediciones han provocado que muchas veces se posicione más como la competencia de la feria de San Marcos en Aguascalientes, replicando artistas de teatro de pueblo y palenque en foros culturales. El festival merece mucho más que ser una feria.

Esta edición promete ser distinta; ya tenemos pinceladas del programa, pero amerita una gran difusión y merece también ser tomado en serio con la formalidad de un festival ya institucionalizado, porque por lo menos en los años anteriores, los últimos tres, no alcanzó la calidad que ameritaba.
Pieza fundamental en este aniversario será dotar de espacios al talento local. Zacatecas es semillero de artistas y no solo consume cultura, sino que la produce.

Es importante también seguir destacando el privilegio que Zacatecas conserva en materia cultural por el bajo costo que representa acceder a la cultura para la sociedad en general. Esto no sucede en otros puntos geográficos del país y del mundo, donde la cultura tiene un costo, y muy alto, al grado de ser casi discriminante y divisoria de clases sociales.

Todas las ventajas que aún conserva nuestro festival deben permanecer, integrarse y potenciarse, y no solo la edición número 40, sino las intermedias, sean o no de aniversario, deben continuar siendo un motor turístico y económico para Zacatecas y seguir posicionando el nombre de la entidad por todo lo alto como generadora de cultura de calidad inigualable.

Los 40 son el fin de la juventud, indudablemente, y son el paso hacia una madurez más consciente, más reflexiva y evolutiva, y este debe ser también el camino del festival cultural de Zacatecas.