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Eclectis

Raymundo Carrillo

Eclecticismo inevitable. El catolicismo, tiene la más profunda raíz en el entramado del complejo de nuestras vivencias y del país. Quien lo ignora, quien se escape, quien no le sabe, quien le evita, quien le denuesta, quien lo refracta, quien lo disimula, quien lo practica, quienes, siendo no lo son ¿Quién le desconoce?

En la historia cívica moderna o desde la Revolución Mexicana a la fecha, el catolicismo dejó de ser un movimiento político electoral luego que, la asonada Cristera derivó con su rendición que no derrota, a evacuar, expulsar, aislar o inhibir, de las actividades político proselitistas al catolicismo. No propiamente a las y los católicos, si a los dirigentes del credo, doctrina, religión; el laicismo religioso por voluntad propia, se excluye.

Actualmente, en una amnistía tácita, doctrinas o cultos de la misma rama, reuniones cristianas, accedieron a participar electoralmente; su voto, lo efectúan, como un acto de agradecimiento a quien, por primera vez en muchos años, les reconoce cívica ciudadanía. Fueron discretos. Dieron nombres con velo a sus organizaciones. Afuera de nuestras fronteras, semejantes expresiones devenidas de la creencia, son activistas político- electorales que incluyen sus siglas con esmero y orgullo estruendoso.

Para el contexto caben otros datos: luego de la Revolución Mexicana, el sistema hallado por los generales revolucionarios giró, volcó en civiles, quienes, teniendo en mira, la innovación y un terreno fértil para crear, encontraron en la Social Democracia la manera más equilibrada de llevar sus planes y proyectos, sin bombo y platillo ideológico de por medio fue institucionalidad revolucionaria; les daba a ellos y sus antecesores vigilantes, certeza, paz y continuidad. Alejaron de la política y las urnas por la guerrilla cristera, doctrinas religiosas y sus rectos y severos postulados. Se dedicaron a dirigir un país laico, así, era menor el escrutinio de fuerzas políticas que, no dejaron de ser fuerzas sociales, pero se despolitizaron. El ingreso oficial del neoliberalismo, fue declarado a la salida de Salinas de Gortari, previamente, coqueteó con el clero; obtenía distractor y respaldo, pero no pasó de ahí. En el 2018, por necesaria e inminente consigna de: “No Más Corrupción”, irrumpe el populismo; aunque a la altura de su movimiento devenido en gobiernos federal y estatales, persista corrupción en sus formas y fondos; evocó su organización con el argot católico, común en general, invitó a religiosos para cosechar simpatías y reconocimientos en las urnas electorales; no les han correspondido, les interpusieron y antepusieron la también inminente visión antropológica de comunidades aborígenes y descendencias afro. Ahora, las huestes neopolíticas de fracciones cristianas, luchan por su sobrevivir político y el vigente registro de sus organizaciones, acciones de las que no se van a retirar, salvo, quieran verse los guías en medio del desencanto de sus fieles. Son parte importante en el abstencionismo. En países de Europa, la Social Democracia, vuelve a reclamar por su sólida consistencia, Poder. En Alemania, país ejemplificante con tal sentido dicho, la sociedad Demócrata Cristiana, emerge en su alianza con la Social Democracia, como la alianza que ha dado el mejor gobierno reconocido en todo el mundo, para nadie hay equivocación cuando a Angela Dorothea Merkel, se le mira como la Estadista que mejores resultados ha tenido, en su país y en la visión global del universo que somos.

Prohibir imágenes religiosas electoralmente, no es impedimento para la práctica política.

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