Navegar / buscar

Detrás de las medallas: «La Caída» expone el abuso normalizado en el deporte

Por Yarahima N. García Carlos

El mundo deportivo es complejo: está lleno de fama, disciplina, éxitos, injusticias, lesiones, reconocimientos y más. Antes de que las ideas feministas, los derechos de los niños y las prohibiciones de trabajo a los menores se anclaran en México como actualmente, era más difícil visibilizar los abusos que muchos deportistas pasaron, especialmente cuando eran niños.

Pues había una idealización de este sector: se veía la disciplina, la felicidad, el éxito y las medallas de los deportistas; poco se mostraba el duro proceso que cruzaban hasta llegar a una de sus metas: abuso sexual, abuso infantil, abuso laboral, estigmatización, problemas alimenticios, dismorfia corporal, drogas, problemas emocionales y una exigencia desequilibrada.

Por ello, me gustaría recomendar la película La Caída (2025), dirigida por Lucía Puenzo. Este filme sigue la historia de Mariel (Karla Souza), una clavadista profesional que se encuentra en su última oportunidad de participar en los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004.


Exhibe la disciplina de Mariel, pero también una soledad y un miedo a seguir cumpliendo años, porque ya no entraría en muchas categorías importantes de competencia.


El desenlace comienza cuando llega una joven llamada Nadia y se exhibe un abuso sexual por parte del entrenador. Ahí, los demás integrantes se enfrentan con la disyuntiva de creer en lo que pasó o continuar como si nada, ya que los Juegos Olímpicos están cerca.

Mariel, como todos los demás, asegura que se trata de un caso falso, pero, conforme va avanzando la historia, se da cuenta de que a ella le sucedió lo mismo, pero lo normalizó, lo hizo a un lado.

En entrevistas que se le han realizado a la protagonista, Karla Souza asegura que, si bien la película no cuenta la historia de alguien real, sí recoge muchas historias de deportistas que han sufrido este tipo de eventos, pues menciona que se acercaron a varios y así pudieron construir la narrativa.

A más de veinte años de la época en la que se sitúa la película, La Caída sigue siendo vigente. Aunque hoy existen más conversaciones sobre abuso, salud mental y derechos de la niñez dentro del deporte, muchas dinámicas de violencia y silencio continúan repitiéndose.

La película de Lucía Puenzo no solo habla del deporte, sino de una estructura que normaliza el abuso cuando existen poder, prestigio y miedo a perderlo todo. Por eso, La Caída se convierte en una obra necesaria: obliga a cuestionar aquello que durante años fue ocultado detrás de las medallas, la disciplina y el éxito. Más allá de los clavados y las competencias, el filme recuerda que ninguna meta deportiva, política o social debería estar por encima de la dignidad y la seguridad de las personas, especialmente de la infancia.