Amadís de Gaula, obra fundacional de la narrativa caballeresca
Por Priscila Sarahí Sánchez Leal
Uno de los máximos referentes para don Quijote es el caballero Amadís de Gaula, a quien, desde los primeros capítulos y a lo largo de la novela, se refiere como el mejor caballero andante que ha habido, punto que a veces don Quijote discute con el cura y el barbero, quienes no coinciden con él.
Al ser un referente tan directo es imposible no leer El Quijote sin después tener que asistir a las aventuras del joven Amadís, también conocido como el Doncel del Mar. La primera edición conocida de Amadís de Gaula corresponde a la de García Rodríguez de Montalvo, publicada en 1508.
La obra está conformada por cuatro libros, a través de los cuales se desarrolla la historia y aventuras de Amadís, pero inicia desde antes, cuando el rey Perión y la infanta Elisena se conocen y, tras una relación secreta, ella queda embarazada, sin embargo, logra darlo a luz en secreto y, con la ayuda de su doncella, lo ponen en una barca que va a dar al mar.
Es ahí donde lo encuentra el caballero Gandales y su esposa, quienes tienen un recién nacido llamado Gandalín, y crían a Amadís como su propio hijo en Escocia. No obstante, en una visita del rey Languines y su esposa, quedaron tan maravillados con el Doncel del Mar, que decidieron llevarlo consigo, junto con su hermano Gandalín, a la corte de Escocia, a fin de educarlos.
Es ahí donde, a muy temprana edad, se inicia como caballero y donde conoce a la princesa Oriana, hija del rey Lisuarte, quien será su amada y a quien dedicará cada una de sus hazañas y aventuras. En poco tiempo, Amadís se convierte en uno de los mejores caballeros de Bretaña, por sus habilidades en el combate y sus virtudes y bondad de corazón.
Así, Amadís de Gaula transita por diversos mundos, reales y maravillosos, “desfaciendo agravios y enderezando entuertos”, como escribiera más tarde Cervantes en El Quijote, hasta alcanzar el amor de Oriana, nombrada la Sin-par, como el mismo don Quijote se referirá a Dulcinea.
Amadís de Gaula es considerada la obra fundacional de la narrativa caballeresca española, así como un modelo literario que se extendió en toda Europa. El libro, a la usanza de la época y de las aventuras del ciclo artúrico o Bretón, conjuga elementos de fantasía, encantamientos, batallas, amor cortés y configura un ideal de caballero andante, figura fundamental en la literatura del Siglo de Oro español, especialmente en El Quijote.