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Zacatecas está perdiendo su columna vertebral

Por Irene Escobedo

El alcalde de Zacatecas lo ve como tarea sencilla: Miguel Varela quiere que los zacatecanos que han migrado hacia Aguascalientes vuelvan a Zacatecas.

Resulta muy aventurado pretender que, con un hermanamiento entre ciudades, las condiciones cambien o vayan a ser mejores para un eventual retorno de los que han decidido hacer su segundo hogar en otra entidad.

La realidad apunta a que miles de zacatecanos ahora viven en Aguascalientes. Se fueron por la inseguridad y también por la pobreza. Es una especie de nuevo sueño mexicano.

El zacatecano que emigra no va a regresar, porque quiere garantía en seguridad y en empleo, y es precisamente lo que el estado no le puede dar, independientemente de las buenas intenciones.

Zacatecas hoy es el estado que más aporta migrantes a Aguascalientes; en su momento lo fueron el Estado de México y Jalisco.

Lo más llamativo del caso es que el desplazamiento no corresponde precisamente a cualquier tipo de ciudadano. La calidad del migrante zacatecano que llega a Aguascalientes se distingue por ser de alta competitividad.

En el sector salud, los médicos zacatecanos están fundando clínicas privadas y están llenando también los espacios públicos.

Aguascalientes ha sido amable también con el sector de enfermeros egresados de la UAZ; para cientos de ellos se han generado plazas en hospitales públicos.

En la industria, empresas como Nissan han recibido a nuestros especialistas en ingeniería y manufactura. Los zacatecanos ocupan puestos de gerencias y mandos medios.

En gastronomía y servicio, los zacatecanos no llegaron a pedir empleo, sino a crearlo. Requerían solamente de mejores condiciones para poder hacerlo.
En lo general, se han incorporado a colegios de profesionistas y cámaras empresariales.

Visto de esta manera, resulta ambicioso pensar que esta población tiene intenciones de regresar al nido. Es una población que se ha adaptado a su nuevo entorno porque ha encontrado condiciones de seguridad, estabilidad, certidumbre, paz y desarrollo, estándares que difícilmente se pueden encontrar en Zacatecas.

El estado está perdiendo su columna vertebral; ha dejado ir a un patrimonio intelectual invaluable, y para ellos regresar… ya no es opción.