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Comer en México ya es un lujo, cuesta 67% más que hace 8 años

Por Irene Escobedo

Los alimentos han subido por encima de la inflación general, que se sitúa en 45%, destaca un estudio del ITESO.

Harinas, azúcares, grasas y leguminosas vuelven al centro de la dieta para “engañar” al estómago.

El costo de la canasta alimentaria en México alcanzó un nuevo récord. Un estudio de la Escuela de Negocios del ITESO reveló que una familia promedio requiere 20 mil pesos mensuales para una sobrevivencia digna.

En un escenario donde frutas y verduras han alcanzado incrementos hasta del 25% tan solo en el último mes —abril 2026—, ya pocas familias tienen acceso a una alimentación digna.

Hogares con bajos ingresos y familias en pobreza extrema han tenido que modificar hábitos de consumo y hasta su manera de comer, para hacer frente al alto costo de la canasta alimenticia, que se ha incrementado en un 67% —de agosto de 2018 a marzo de 2026— por encima de la inflación general, estimada en 45%.

En los últimos meses, el jitomate ha tenido un incremento mensual del 24.37%; en términos anuales, esto significa un incremento del 126.98%. El precio del producto rondó entre los $58 y los $98 pesos por kilo en algunas regiones del país.

También el precio del chile fresco alcanzó niveles históricos: en el caso del chile serrano, el incremento quincenal fue del 21.94%; el chile poblano tuvo un alza de 22.63%, mientras que otros tipos de chiles frescos subieron un promedio de 16.89% en el mismo periodo.

De acuerdo con el reporte del ITESO, en el caso de los productos cárnicos el consumidor también presenta una gran desventaja. Aunque el aumento anual es del 17.1%, productos como la carne de res mantienen un precio alto, rondando los 240 pesos por kilo.

La Escuela de Negocios de la universidad jesuita ITESO refiere que esta escalada de precios en productos de primera necesidad ha acelerado la inflación alimentaria.

El panorama es por demás desalentador y ha obligado a las familias a pasar de una alimentación basada en la nutrición a una alimentación apoyada en la sobrevivencia, destaca el análisis académico.

Diversos diagnósticos de seguridad alimentaria coinciden con el punto de vista del ITESO. Qué compran, cómo comen y qué comen ahora los mexicanos son temas motivo de análisis y publicaciones especializadas ante el impacto del alto costo de los alimentos sobre el consumo.

Los estudios indican que actualmente la mayoría de las familias ya no compra por kilo, sino que realizan compras “al día” por piezas o pesos: $5 de chile o tres piezas de huevo es lo ordinario.

Ya no hay tres comidas al día. En muchos hogares se ha eliminado el desayuno o la cena, afectando principalmente a adultos mayores y niños.
También se ha dejado de comprar productos frescos, optando por lo procesado y los carbohidratos para favorecer la saciedad. Se abusa de azúcares, tortillas y pan para “engañar al estómago”.

La dieta de la crisis ahora es monótona. En la mesa está lo esencial; se consumen poco las salsas y la carne ya no es una alternativa, mientras que las leguminosas vuelven a ser la alimentación esencial: frijoles, habas y lentejas son la alimentación clave.

De acuerdo con las estimaciones e información cruzada del ITESO y del INEGI, una de cada tres familias enfrenta graves carencias alimentarias en México.

Una familia promedio actualmente requiere alrededor de $20 mil pesos mensuales para cubrir sus necesidades básicas, lo que deja al margen a un porcentaje importante de la población que percibe salarios mínimos.

Aunque esta realidad afecta a todo el país de manera general, en Zacatecas el impacto es mayor debido a los actuales índices de pobreza laboral que enfrenta la entidad, lo que significa que cuatro de cada 10 zacatecanos tienen una pobre alimentación.

Los municipios más críticos serían Genaro Codina, Villa de Cos y Villa Hidalgo.