Confluencias
Arturo Gutiérrez Luna
Unidad de Estudios Jerezanos
[email protected]
Prolegómenos al auto aprendizaje
I
Pina Rivera Cruz González entrega en esta obra un estudio recuperando del olvido fundamentales enseñanzas de su maestro el profesor Dr. Francisco Larroyo. En efecto, se trata de resguardar las lecciones del maestro en una proyección para las nuevas generaciones. La escritora realizó su formación directa en los grupos de trabajo del jerezano en la Normal de Maestros y en la Normal Superior de Maestros.
II
Rivera Cruz se propone este libro la indagación detenida sobre una de las temáticas abordadas con especial interés por Francisco Larroyo. Es una pieza recuerda aquellas lecciones del docente, que recrea sus explicaciones y propone el sopesamiento de concejos y máximas sembradas entre sus estudiantes.
Ordenamiento de definiciones y ejercicio de explicación, desgrana la sabiduría del maestro en cápsulas inteligentes que se proponían la mejora del oficio docente. En todo caso, esta obra posibilita una aproximación a la cultura de la superación formativa. Responde al sueño Larroyano de educarse para transformarse uno mismo en la mejor versión de sí mismo. Tal como el lector podrá constatar, la autora reivindica los principios de la persona como protagonista de su formación y ulterior enriquecimiento hasta convertirse en una obra de arte.
III
Para los fines de esta contribución, conviene encontrarnos con las propias palabras del intelectual jerezano. Estrictamente hablando, la expresión “aprende a aprender” remite al auto aprendizaje por el cual propugnara el ilustre jerezano Francisco Larroyo.
Larroyo enseña que:
Aprender a aprender es un término original de la lengua inglesa (lerning to learn) Aprendizaje y entrenamiento recibido con la mira de que en lo futuro el educando aprenda por sí mismo lo que va reclamando la vida. En el fondo se persigue hacer eficiente la manera de adaptarse a nuevas circunstancias socio-económicas y culturales en general.
De acuerdo con el postulado del filósofo jerezano, educarse supone un estímulo mayor cunado hay auto aprendizaje. Entonces el trabajo es el de la propia persona enriqueciéndose mediante el autoaprendizaje.
La noción anterior Larroyo la vincula con el concepto de Educación permanente.
Sostiene el jerezano:
Educación continua de todos los hombres, cualquiera que sea su edad, a fin de que participen del mejor modo en la comunidad a que pertenece, Suele configurarse en cuatro exigencias, según J. L. Vengle: 1) “Prolongar, mantener y completar la educación dada en la escuela; 2) Favorecer el perfeccionamiento profesional y técnico en todos los niveles; 3) Proteger y desarrollar al hombre contra todos los efectos deshumanizantes de la propaganda; y 4) Asegurar una promoción de trabajo y una readaptación de ciertos adultos.”
Así se advierte la importancia del auto aprendizaje. El autoaprendizaje supone una oportunidad de que la persona tome su vida como un proyecto.
El verdadero proceso didáctico vincula de tal manera el enseñar y el aprender, que su tarea reside en hacer del educando, un protagonista de su formación, hoy y mañana. De esta idea se ha ido desarrollando la llamada educación permanente. Educar no es sólo trasmitir la herencia humanística, científica y técnica de la sociedad; ha de ser también el administrar la preparación adecuada para que el educando por sí mismo pueda asimilar metódicamente los nuevos los nuevos contenidos del saber que hoy por hoy se descubren con aceleración prodigiosa. Los fines de la educación no deben limitarse a formar a formar al hombre educado, sino a producir en serie al hombre educable, ello es, al educando capaz de adaptarse a las necesidades crecientes de un mundo en transformación grande y continua. La materia objeto de aprendizaje ha de condicionarse al nivel histórico de cada época. El educando se adaptará a las nuevas técnicas, las cuales, por cierto, reclaman nuevos conocimientos, a veces fundamentales. La educación permanente es, así, una suerte de reciclaje, ello es, ha de recorrer el camino andado bajo otras perspectivas.
El escritor jerezano alcanza a formular una composición de las ideas con los conceptos autoaprendizaje, autodidacta y aprendizaje .
Refiriéndose al concepto autodidacta, el pensador jerezano señala que:
La voz autodidaktos proviene de del griego y significa; el que se instruye por sí mismo. En el fondo, todo educando asimila el saber por sí mismo: es el protagonista de su propia educación. El aprender es siempre adquisición personal. La escuela activa califica de autoactividad al hecho educativo real. Ahora bien, el proceso de la educación implica ciertos e imprescindibles elementos. Desde luego, la materia, el contenido del proceso, a saber, los bienes culturales existentes en una comunidad de vida. Lenguaje, ciencias, técnicas, obras de arte, instituciones económicas, legislación, ritos religiosos… son tales bienes. Pero hay algo más, y de sobra importante, ya implícito en los contenidos de la educación y la comunidad de vida: un factor que la potencia y es forzoso: la educatividad, el poder que hace factible la educación, y que encarna de manera profesional en el maestro.
Dice Larroyo que en educación , el protagonista es el autodidacta. El conocimiento se construye desde la intención. Se estructura a partir del interés y el compromiso de la persona por superarse. Desde esta perspectiva, el autoaprendizaje supone el posicionamiento proactivo frente a los profesores, de manera que hay un quehacer sostenido.
Según explica el filósofo zacatecano:
Autodidacta significa que el sujeto que aprende no tiene el auxilio de un educador, de un maestro, cuya tarea ya en plano profesional requiere un saber especializado, importante, ya implícito en los contenidos de la materia de quien tiene que educar, que la pedagogía y las ciencias de la educación le suministran. Por ello dice G. Gusdorf, que el autodidacta es el huérfano de la cultura. Llevando adelante la metáfora cabría decir que el autodidactismo como forma generalizada es el orfelinato de la vida contemporánea. La mejor educación es un acto bilateral: educatividad-educabilidad. La escuela abierta y la escuela paralela de nuestro tiempo están reduciendo eficazmente el autodidactismo.
En consecuencia, el que se instruye se propone como paradigma de un nuevo educando. Se constituye en Tal como puede observarse, Larroyo apuesta por el autoaprendizaje como un modelo de formación y enriquecimiento. Con ello avala su idea de la cultura como herencia de lo mejor de otros para todos. A fin de cuentas, este filósofo adoptó un modelo de escritura que supuso entregar una recomendación de libros para profundizar en el tema abordado en sus páginas.
BIBLIOGRAFÍA
Benedetti, F.A., Autodidacta, 1968, Madrid.
Gusdorf, G., Pour quoi des Professeurs, Para qué profesores, 1972, Paris.
Larroyo, Francisco, Diccionario de pedagogía, 1982, México, Porrúa.
Larroyo, Francisco, Sistema de la filosofía de la educación, 1980, México, Porrúa.
LEGRAND, P., Introducción a la educación permanente, 1973, UNESCO, Paris.
Luzurriaga, L., Pedagogía, 1946, Buenos Aires.
Nohl, H., Teoría de la educación, 1948, Buenos Aires.
Vengle, J. L., Iniciación a la educación permanente, 1970,
Weigl, F., Educación y autoestudio, 2 vols., 1943, Munich.