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¿Por qué creemos en noticias falsas?

Por José Guillermo P.H

Las noticias falsas son el gran desafío para las democracias del siglo XXI según Jens Koed Madsen, investigador de modelos cognitivos computacionales de la Universidad de Oxford. La cantidad de mentiras que se difunden en las redes sociales es cada vez más alta y se espera que esa tendencia se mantenga, pues aunque la vida media de una mentira es corta, quienes difunden noticias falsas no tienen que demostrar lo que dicen pues sólo quieren propagar dudas en la sociedad.

La gravedad de la situación es tal, que ha llevado a grupos grandes de personas alrededor del mundo a creer cosas tan ridículas como que la tierra es plana, y aunque esto podría no pasar de causarnos algo de risa, las cosas no paran ahí; las noticias falsas se utilizan para influenciar a las personas para que dejen de creer en la conveniencia de aplicarse vacunas o para manipularlas políticamente con fines electorales (como fue el caso de Cambridge Analytica en la elección de Donald Trump). Ante tales extremos, la preocupación de académicos, gobiernos e instituciones los ha llevado a buscar posibles soluciones a este problema.

En Alemania, el Instituto Fraunhofer desarrolla un programa para reconocer noticias falsas mediante el análisis del texto y el Centro Alemán para Investigación en Inteligencia Artificial (DFKI por sus siglas en alemán) desarrolla un software verificador de noticias, usando algoritmos para identificar las noticas falsas en base a las imágenes utilizadas, detectando tanto si fueron manipuladas (foto montajes) como su contexto, es decir, si la imagen utilizada en la noticia realmente corresponde al lugar y fecha que se intenta hacer creer.

Sin embargo estas soluciones basadas en inteligencia artificial aún están en desarrollo y podrían tardar algún tiempo en ayudarnos a aliviar este mal; hay otras iniciativas como Lie Detector (Detector de Mentiras) que busca capacitar a periodistas y enviarlos a las escuelas para enseñar a los niños a ser escépticos y a identificar noticias falsas.

Otro ejemplo de los esfuerzos internacionales para combatir a las noticias falsas es el liderado por grupo holandés formado por académicos, periodistas y expertos en medios de comunicación que desarrollaron el sitio getbadnews.com, en el que se aloja un juego que pone al visitante en el papel de un falso periodista que busca difundir noticias falsas y ganar el mayor número de seguidores al tiempo que busca mantener su credibilidad. El objetivo de este sitio es aplicar el efecto de la «teoría de la vacuna». Según esta, resulta útil someter a personas a informaciones falsas, en un contexto acotado y controlado, para desarrollar su sensibilidad. Así se genera un «anticuerpo mental» dirigido a ayudar a las personas a identificar y rechazar noticias falsas.

Pero, vale la pena preguntarnos, ¿por qué las personas creen las noticias falsas?

Según el psicólogo Andreas Kappes de la Universidad de la Ciudad de Londres, creemos en ellas porque queremos creer lo que dicen, tienen algo que nos complace y apela a nuestro deseo de que algo sea realmente cierto, y eso es la llave que necesitan las noticas falsas para difundirse.

Kappes lo ejemplifica haciendo a las personas una pregunta muy simple: “Suponga que usted participa en una carrera y logra adelantar a la persona que va en segundo lugar ¿En qué lugar va usted ahora?” Quien adelanta a la persona que va en segundo lugar ocupa su posición, por lo que va en segundo lugar, esa es la respuesta correcta, sin embargo muchas personas responden incorrectamente que irían en primer lugar pues no prestan mucha atención al planteamiento.

Eso mismo ocurre con las noticias falsas según Andreas Kappes, “la gente tiende a elegir la respuesta que intuye como correcta porque tiene algo que nos hace sentir bien, esa pereza mental nos hace elegir creer noticias falsas ya que no invertimos muchos recursos cognitivos para comprobar si algo es realmente cierto o no”.

Además, el psicólogo apunta un segundo fenómeno que se da cuando la persona intenta defenderse al ser cuestionado sobre algo que cree, pues al ser confrontado con evidencia que va en contra de su creencia la gente tiende a ponerse a la defensiva y a tratar de auto convencerse de que eso que quiere creer, en verdad es real. “Lo principal es que haya un aspecto de la noticia falsa en el que uno quiere creer y entonces se puede ser un poco perezoso a la hora de pensar o tratar de auto convencerse en un intento de defenderse.” Dijo Kappes en una entrevista para Deutsche Welle.

Este problema se ha visto exacerbado por los algoritmos de las redes sociales que nos muestran contenidos personalizados a nuestros gustos y nos generan la falsa idea de que lo que nosotros observamos en ellas, es lo mismo que observa el resto de las personas. Aquí entra en juego la aceptación social como medio de propagación de noticias falsas; esto es, si una persona piensa que sus amigos en redes sociales creen algo o que muchas personas en ellas comparten una misma opinión, entonces será fácil creer que eso es real si uno quiere hacerlo, y no importará si esas personas son en realidad bots pues el deseo de creer en esa noticia falsa será suficiente para no querer cuestionarlo ya que así se reafirman las bases sobre las que construye su pequeño universo. A este efecto se le conoce como caja de eco.

En este mismo sentido, el investigador de modelos cognitivos computacionales de la Universidad de Oxford, Jens Koed Madsen, que participó en el Encuentro de Ciencias sobre Noticias Falsas, indica que uno de los principales motivos por los cuales una noticia falsa se propaga, es el sesgo de confirmación, mediante el cual las personas buscan activamente información que confirme sus prejuicios y creencias.

De acuerdo con Madsen, las personas pueden ser fácilmente manipuladas mediante el llamado Micro Targeting, que fue el método utilizado por Cambridge Analytica en la pasada elección presidencial de Estados Unidos, generando y aprovechando la polarización que ha surgido con la proliferación de las redes sociales.

“Creíamos que una mejor conectividad serviría para acercar a la gente, una idea filosófica de la ilustración según la cual solo se tendría que ampliar la red” dijo el investigador al mismo medio alemán, sin embargo de acuerdo con los resultados obtenidos mediante el uso de modelos computacionales que simulan el comportamiento humano, a medida que se aumenta el tamaño de la red de información, también aumenta la polarización y el efecto de cámaras de eco.

Así, ambos académicos investigadores parecen llegar a la misma conclusión, uno desde la psicología y el otro desde las ciencias computacionales y matemáticas. El escepticismo es indispensable en esta época en que las noticias se generan desde cualquier lugar y no pueden regularse.

Kappes apunta que todo empieza con la madurez emocional, pues debemos entender que hay cosas que deseamos creer, entonces al ver una noticia podemos darla por buena porque nos parece correcta, intuimos que es verdadera, tiene sentido y lógica, pero debemos ser precavidos y decir “un momento, ya me conozco y eso es algo en lo que quiero creer“ dijo el investigador; si observamos a las personas que creen en noticias falsas, son personas con prejuicios sobre el tema y para confirmar esos prejuicios quieren creer en ellas.

Siempre habrá personas sin ética y sin escrúpulos a quienes no les importará mentir con tal de obtener más visitas a su sitio o de manipular a los incautos; en unos años seguramente tendremos herramientas de inteligencia artificial que podrán filtrar y eliminar las noticias falsas para evitar su propagación, hasta entonces no nos queda mas que practicar el sano escepticismo y verificar en varias fuentes independientes la información que vemos. Quienes no lo hagan se arriesgarán a vivir autoengañados en su pequeño mundo de fantasía.

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