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De mis recordaciones

Amparo Berumen

El maestro Emilio Carballido nació en Córdoba, Veracruz, en 1925. Hizo la carrera de Letras en la UNAM y cursó las especialidades de Arte Dramático y Letras Inglesas. Recibió una beca del Instituto Internacional de Teatro para intimar con el Teatro de Nueva York y con teatristas de todo el mundo. Carballido ocupó diversos e importantes cargos en instituciones del arte escénico. A partir de 1954 fue maestro de arte teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes, y de 1957 a su día final, asesor literario del Ballet Nacional. Desde 1975 dirigió la revista de teatro Tramoya, por la que recibió el premio Ollantay en Venezuela. Fue profesor en la Universidad de Rugters de New Jersey, y en la Universidad de California. Sus obras han sido traducidas al inglés, francés, italiano, noruego, checoslovaco, rumano…

Entre los premios y reconocimientos, el Doctorado Honoris Causa que le fue otorgado por la Universidad  Veracruzana en 1972. El periódico El Nacional lo galardonó en 1954, y en 1968 el maestro obtuvo el Premio Juan Ruiz de Alarcón. La Casa de las Américas lo premió en 1962 en La Habana, Cuba, siendo también galardonado por su obra en Japón y en Alemania. Fue Creador Emérito del Sistema Nacional de Creadores de Arte del FONCA, y fundador del Departamento de Difusión Cultural y de los Talleres de Teatro y Literatura del Instituto Politécnico Nacional. El Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, el Gobierno de Querétaro, y el Instituto Cultural de Aguascalientes propusieron la candidatura de nuestro célebre dramaturgo, al Premio Nacional de Ciencias y Artes 1996, mismo que le fue otorgado en el Campo I, Lingüística y Literatura.

Sería difícil mencionar aquí, con mayores detalles, la trayectoria de este hombre ejemplar. Sus casi doscientas obras incluyen argumentos para ballet, libretos de ópera, y más de cincuenta guiones cinematográficos entre los que destaca Macario, basado en un cuento que fuera recogido por los hermanos Grimm y dirigido por Roberto Gavaldón, nominado al Óscar como mejor película extranjera, recibiendo en 1961 el Premio Menorah. Asimismo, El Águila Descalza que obtuvo diversos premios como la Diosa de Oro, y el Ariel por Historia Original. Dos tomos de cuento, nueve novelas, Antologías de Teatro Joven de México, y Literatura Infantil en la que encontramos Un Enorme Animal Nube, El Gallo Mecánico, y La Historia de Sputnik y David, contando esta última la sólida relación entre un niño y un caimán: finalmente hay que reconocer la fuerza de la Naturaleza donde cada uno ocupa su lugar, y tener que enfrentarse los personajes a una dolorosa separación para desarrollarse en su medio y multiplicarse.

Loros en Emergencia es un cuento delicioso que pone en evidencia el egoísmo y la miseria a la que algunos seres humanos pueden sucumbir, a fin de saciar sus intereses personales sin prestar atención al medio ambiente, a la Naturaleza…

Los Zapatos de Fierro, trabajo de tradición oral en el que Carballido recoge los cuentos de su abuela escuchados por ella cuando era niña, entregándonos el maestro su versión, con el deseo tácito de mantener viva la tradición del cuento popular, donde pueden encontrarse los más profundos valores que viene proponiendo la humanidad desde que se tiene memoria…

De su inmensa creación teatral que suma más de cien obras, son muy conocidas Rosa de Dos Aromas, Luminaria, Orinoco, Te juro Juana que tengo ganas, Rosalba y los LLaveros, El Mar y sus Misterios, Escrito en el Cuerpo de la Noche, entre muchas más.

El viaje postrero del maestro Emilio Carballido, ocurrido en febrero de 2008, ha traído al corazón y al intelecto, una y otra vez su calor y su compañía. Con motivo de la puesta en escena de la obra Escrito en el Cuerpo de la Noche, que bajo la dirección de Leticia Lira obtuvo en 2005 el Premio Estatal de Teatro, le llamé para decirle que Café Cultura deseaba ofrecerle un homenaje. Lo exquisito fue que al acercarse la fecha de su visita, me llamó de su casa en Xalapa para decirme que quería llegar a Tampico dos días antes de lo acordado. Paseamos por los cálidos rincones del puerto; parlamos y él celebraba todo con gozo y humildad –estas virtudes sólo las tienen los grandes. Con goloso entusiasmo y alerta la pupila celebró la alquimia culinaria. Ah! nuestros próceres platillos del mar fueron para el maestro un deleitoso ritual, quizá como pudieron ser para el Señor Moctezuma, los pescados del Golfo que los ágiles tamemes llevaban a su histórica mesa.

Lo más emotivo que pude vivir con el Maestro en Tampico, fue el homenaje que le tributamos aquella noche, con un Teatro Metropolitano pleno, lance harto difícil que pudo glorificarse gracias a la invaluable compañía de la gente.

Para Café Cultura fue un goce conciliar agendas, asunto complicado debido a que dentro y fuera de México, Emilio Carballido estaba siendo homenajeado en ocasión de sus ochenta años de edad. Una muestra de ello es que esa noche él no pudo acudir al estreno de Lula y Perla (y la Justicia)en el Teatro de la Ciudad, en la capital del país, “porque ya tenía un compromiso en Tamaulipas” –publicó el periódico Reforma. Ese compromiso era con Café Cultura en Tampico. Era con todos nosotros.

amparo.gberumen@gmail.com

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